sábado, 17 de enero de 2026

Pedro Sánchez no da pie con bola con el problema de la vivienda

Seamos sinceros: España tiene un obvio problema de vivienda en España: La escasez de oferta, el aumento desorbitado de precios y la precariedad residencial, entre otros factores, hace que el problema de la vivienda en España sea una prioridad. Para encontrar una solución, creo que lo ideal sería identificar a los culpables y, con un ojo puesto en las necesidades de los ciudadanos, hallar una solución que satisfaga este problema.

El mayor problema que tiene la vivienda es claro: Las competencias. Abordar el tema de la vivienda implica abordarlo en cada una de las instituciones que tienen competencias sobre ella, como sería: El Estado, las Autonomías y los Municipios. En esta triada es común que, si no reman las tres partes en la misma dirección, el tema se estanque y, como suele ser habitual, si en cada elemento de este triángulo competencial gobierna un partido político distinto, el deseo usar la necesidad de la gente como arma política se vuelve difícil de controlar.

¿Qué beneficio sacaría la oposición si facilita al gobierno de turno la creación de vivienda pública? Porque la excusa de la liberar suelo nos puede valer siempre que no limites la compra de viviendas y/o suelo a fondos buitres o empresas de esa calaña. Por ejemplo: Si yo, como estado, subvenciono 500 viviendas públicas en una ciudad y luego esas viviendas se venden a fondos buitres por un valor irrisorio (como ha pasado en Madrid), ¿Qué problema hemos solucionado?

Como ciudadanos, me pregunto qué políticas de vivienda pública puede hacer el gobierno de Pedro Sánchez, si depende de la oposición para que aplique dichas políticas y para que no venda las viviendas a fondos buitres. ¿Acaso podemos esperar del PP que no vuelva a vender vivienda pública a fondos como Blackstone (os suena Fidere)? Realmente la descentralización de competencias que está haciendo este gobierno, no para el interés general, sino para interés de nacionalismos y regionalismos, es el elefante en la habitación para la izquierda progresista en España.

Imagen de freepik

Cuando la solución final que propone el PSOE en el tema de la vivienda son los incentivos fiscales positivos (bonificación del IRPF si no suben el alquiler, por ejemplo), en vez de perseguir a los propietarios que especulan con la vivienda y coserles a impuestos por cada piso vacío que tengan y, a la vez, impedir que suban el precio del alquiler. Porque no hay mayor hipocresía que decirse ser de izquierda progresista y, a la vez, ponerse de parte de los caseros y no de los inquilinos. Según El País, esta medida de bonificar el IRPF a los caseros que no suban el alquiler, les ahorrará a los caseros en torno a 1500 euros. A los que estén a favor de esta medida, les pediría que pongan su mano en el fuego si de verdad creen que esta rebaja fiscal para los caseros repercutirá positivamente en los inquilinos. ¿Cómo puede el PSOE mirar a los ojos a la clase trabajadora sin sentir un atisbo de vergüenza? ¿Cómo pueden los progresistas mirar para otro lado?

Si somos condescendientes para con este gobierno porque “un gobierno de PP y VOX sería lo peor que nos podría pasar”, significa que nuestro voto no vale para un proyecto político sino como defensa para que otros no hagan el suyo, y eso me hace plantearme cuál es el proyecto progresista de este gobierno y dónde quedó la organización de la militancia de base para exigir, no solo responsabilidad al gobierno, sino actuaciones acordes a las necesidades de los españoles y que estas vayan de la mano del programa electoral que se ha votado.

La impresión que yo tengo es que, en materia de políticas progresistas, tenemos un gobierno sin presupuestos, sin proyecto definido y que está sobreviviendo, políticamente hablando, mas por los desvaríos de la oposición que por sus aciertos.

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