Seamos sinceros: España tiene un obvio problema de vivienda en España: La escasez de oferta, el aumento desorbitado de precios y la precariedad residencial, entre otros factores, hace que el problema de la vivienda en España sea una prioridad. Para encontrar una solución, creo que lo ideal sería identificar a los culpables y, con un ojo puesto en las necesidades de los ciudadanos, hallar una solución que satisfaga este problema.
El mayor problema que tiene la vivienda es claro: Las
competencias. Abordar el tema de la vivienda implica abordarlo en cada una de
las instituciones que tienen competencias sobre ella, como sería: El Estado,
las Autonomías y los Municipios. En esta triada es común que, si no reman las
tres partes en la misma dirección, el tema se estanque y, como suele ser
habitual, si en cada elemento de este triángulo competencial gobierna un
partido político distinto, el deseo usar la necesidad de la gente como arma política
se vuelve difícil de controlar.
¿Qué beneficio sacaría la oposición si facilita al gobierno
de turno la creación de vivienda pública? Porque la excusa de la liberar suelo nos
puede valer siempre que no limites la compra de viviendas y/o suelo a fondos buitres
o empresas de esa calaña. Por ejemplo: Si yo, como estado, subvenciono 500 viviendas
públicas en una ciudad y luego esas viviendas se venden a fondos buitres por un
valor irrisorio (como ha pasado en Madrid), ¿Qué problema hemos solucionado?
Como ciudadanos, me pregunto qué políticas de vivienda pública puede hacer el gobierno de Pedro Sánchez, si depende de la oposición para que aplique dichas políticas y para que no venda las viviendas a fondos buitres. ¿Acaso podemos esperar del PP que no vuelva a vender vivienda pública a fondos como Blackstone (os suena Fidere)? Realmente la descentralización de competencias que está haciendo este gobierno, no para el interés general, sino para interés de nacionalismos y regionalismos, es el elefante en la habitación para la izquierda progresista en España.
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Cuando la solución final que propone el PSOE en el tema de
la vivienda son los incentivos fiscales positivos (bonificación del IRPF si no
suben el alquiler, por ejemplo), en vez de perseguir a los propietarios que
especulan con la vivienda y coserles a impuestos por cada piso vacío que tengan
y, a la vez, impedir que suban el precio del alquiler. Porque no hay mayor
hipocresía que decirse ser de izquierda progresista y, a la vez, ponerse de
parte de los caseros y no de los inquilinos. Según El País, esta medida de
bonificar el IRPF a los caseros que no suban el alquiler, les
ahorrará a los caseros en torno a 1500 euros. A los que estén a favor de
esta medida, les pediría que pongan su mano en el fuego si de verdad creen que
esta rebaja fiscal para los caseros repercutirá positivamente en los inquilinos.
¿Cómo puede el PSOE mirar a los ojos a la clase trabajadora sin sentir un
atisbo de vergüenza? ¿Cómo pueden los progresistas mirar para otro lado?
Si somos condescendientes para con este gobierno porque “un
gobierno de PP y VOX sería lo peor que nos podría pasar”, significa que nuestro
voto no vale para un proyecto político sino como defensa para que otros no
hagan el suyo, y eso me hace plantearme cuál es el proyecto progresista de este
gobierno y dónde quedó la organización de la militancia de base para exigir, no
solo responsabilidad al gobierno, sino actuaciones acordes a las necesidades de
los españoles y que estas vayan de la mano del programa electoral que se ha
votado.
La impresión que yo tengo es que, en materia de políticas
progresistas, tenemos un gobierno sin presupuestos, sin proyecto definido y que
está sobreviviendo, políticamente hablando, mas por los desvaríos de la oposición
que por sus aciertos.

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