Trump lo logró: El secuestro de Maduro deja en segundo plano los papeles de Epstein
Llevo varios días queriendo escribir sobre lo sucedido recientemente en Venezuela con Nicolás Maduro. He escrito unos 3 borradores para esta entrada de blog pero la velocidad de los acontecimientos es tan vertiginosa que, no solo me cuesta seguir al día la noticia, sino que tantas fuentes interpretan de forma tan distinta lo sucedido que, no os voy a engañar, requiere un esfuerzo titánico hacerse una idea honesta y veraz de los hechos.
Antes de nada quiero diferenciar dos puntos que surgen a raíz de los acontecimientos:
El chavismo implantó una dictadura en Venezuela y Nicolás Maduro es un dictador.
El secuestro de un líder político, saltándose la legalidad internacional vigente, es un acto de terrorismo político y un peligroso precedente que no solo equipara, sino que deja en peor lugar al secuestrador que —en este caso—, al secuestrado.
Sobre el primer punto no hay mucho que discutir, la detención de políticos, la inhabilitación política a políticos opositores, las “elecciones” donde las actas brillan por su ausencia… Lector/a, no nos engañemos, la Venezuela de Maduro no era una democracia, de hecho, el gobierno de Delcy Rodríguez tampoco va a ser democrático pero sí de interés para Trump. Sé que para las personas de izquierdas, como yo, podría resultarnos difícil afirmar que Maduro es un dictador porque “es de izquierdas”, pero no seamos pusilánimes ni hipócritas: La izquierda debe ser ejemplar, la izquierda enarbola la democracia, las dictaduras son el enemigo de las democracias y hay que condenarlas todas, incluyendo la de Maduro. ¿Qué diríamos si, por ejemplo, Abascal defendiera alguna dictadura como la Iraní? Imploro no jugar con sesgos y matices para no caer así en la hipocresía y la deshonestidad.
El pensar que el proyecto para Venezuela de María Corina Machado o de Edmundo González sea mejor que el chavismo puede ser cuestionable, o al menos, debatible, pero no nos engañemos y vayamos a exculpar a Maduro de la situación en Venezuela debido al “Imperio Yankee”, porque deducir que Maduro era un buen presidente para Venezuela porque la oposición era “lo peor de lo peor” es caer en el más absurdo de los Circulus in Probando.
Aclarado ya este primer punto me gustaría enfocarme algo más en el segundo: El acto de secuestrar a un líder político extranjero realizando la intervención en dicho país.
Hay que condenar, y condeno, los actos cometidos por Trump. No voy a explayarme en sobre si ha sido legal o no pues, como cualquier persona con conexiones sinápticas cerebrales, se puede deducir que meter a militares extranjeros, secuestrar al presidente y a su esposa y sacarlos de dicho páis puede, y solo puede, violar algunas leyes internacionales y plantear algunas cuestiones sobre las leyes diplomáticas. La excusa de que es un narcotraficante parece ser que no era del todo cierta —qué sorpresa—, y si tuviera que invadirse cada país regido por una dictadura, me pregunto por qué Trump no ha hecho nada en Corea del Norte.
La verdad parece muy obvia cuando se observa que los dos países donde EE.UU ha hecho una intervención militar recientemente, Venezuela e Irán, son dos de los países más ricos en petróleo. Una pista está en que, después de lo acontecido en Venezuela, Trump haya puesto al mando a una chavista, como es Delcy Rodríguez, en vez de a la Premio Nobel María Corina Machado o a Edmundo González: Mucho cambio de régimen no hay.
¿Dónde quedó la democracia? En vez de democracia, Trump sólo habla de petróleo, pero no es más que una mera casualidad, porque se quería liberar a Venezuela del chavismo y, para nada, arrebatarles su petróleo.
| @RapidResponse47 (via REUTERS) |
Quiero connotar que, en España, lo acontecido en Venezuela ha sido imposible, a nivel político, de explicar: menos aún justificar. Porque quitar a un dictador para poner a una ministra de ese dictador es como quitar a Hitler para poner a Goebbels. En este punto me ha sorprendido, para bien, la posición de España.
Admito que he tardado en escribir sobre esto porque, como ciudadano español que no vive, ni ha vivido, en Venezuela, me ha sido difícil informarme lo suficiente para dar una opinión que se ajuste a la realidad de los acontecimientos. Por este motivo, me sorprende que desde el minuto 0 las redes se llenaran de expertos en geopolítica para “explicar” lo acaecido en Venezuela.
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